Si tu bebé regurgita tras cada toma y expulsa bastante
cantidad de leche, es posible que sufra reflujo gastroesofágico.
¿Sabes a qué se debe y qué medidas puedes tomar para aliviar su malestar?
¿Sabes a qué se debe y qué medidas puedes tomar para aliviar su malestar?
De vez en cuando, al colocar a tu bebé con la cabeza en tu
hombro para que expulse los gases, descubres que ha echado un poco de leche. En
principio no tienes de qué preocuparte, es algo habitual en niños de esta edad
y les ocurre cuando comen mucho, lo hacen demasiado rápido o están inquietos
(en este último caso la mejor forma de prevenirlo es dar de comer al bebé
siempre a su hora y en un ambiente relajado para evitar que se altere).
Lo más normal es que estas regurgitaciones sean algo
esporádico y que en ellas el niño expulse muy poca cantidad de leche. Sin
embargo, en algunos bebés aparecen después de cada toma y la cantidad expulsada
es mayor. Si le sucede al tuyo, comentaselo al pediatra, porque puede que tenga
reflujo gastroesofágico. Este trastorno afecta más a niños que a niñas y se
sabe que los bebés prematuros o con hernia de hiato son más propensos a
sufrirlo. Se debe a que el esfínter del esófago no cumple bien su función, lo
que causa que la comida retorne a la boca.
¿Cuáles son los signos de alarma?
- Si el bebé llora con el vómito, tiene gesto de dolor.
- Si no gana peso adecuadamente o está perdiendo peso.
- Si está muy irritable, llora la mayor parte del tiempo
- Si al mamar o al tomar los biberones, el niño se echa hacia atrás, se arquea, llora. Se engancha y enseguida se suelta.
- Diarrea o estreñimiento importante.
2. Acudir a urgencias si:
- Si los vómitos se presentan de repente, muy abundantes y violentos, con mucha ansia por comer y empeoran de forma brusca en 2-3 días.
- Si además de vomitar presenta lesiones en la piel, eccemas, ronchas en la cara o alrededor de los labios sobre todo inmediatamente después del biberón o del pecho.
- Si está decaído, apático, febril, y con poca actividad.
- Si los vómitos son biliosos (verdes)
Soluciones al reflujo gastroesofágico
El reflujo gastroesofágico suele desaparecer espontáneamente
hacia los 6 meses de edad. Hasta entonces puedes poner en práctica medidas que
aliviarán el problema, como dar de comer al bebé manteniendo su cabeza más alta
que su estómago y elevar un poco el cabecero de su cuna (mete una toalla
doblada debajo del colchón en la zona de la cabeza).
Si con 6 meses tu hijo continúa sufriendo, el médico, que estará muy
pendiente de su peso, tomará las medidas oportunas para evitar que este
trastorno acabe afectando a la salud y al correcto desarrollo del pequeño.



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